Un paseo por la innovación en 2019

por Sergio Colado

El pasado 17 de abril se celebró en Paris el Forum UNESCO Netexplo 2019 sobre innovación en el que se presentan innovaciones digitales que pueden tener un impacto profundo y duradero en la sociedad. Estas innovaciones influyen en la forma en que los sectores público y privado piensan acerca del desarrollo, el diálogo y la diversidad, e influyen en el desarrollo de nuevas estrategias y programas inventando nuevas formas de educación, comunicación, información, solidaridad y gestión en todo el mundo.

En esta ocasión, el foro Netexplo también contó con la primera edición del programa Netexplo Smart Cities Accelerator, que proporciona a los líderes de las ciudades análisis e información de expertos internacionales sobre las últimas iniciativas de Smart Cities en todo el mundo.

Este año tuve el placer de disfrutar del evento al formar parte de la red española de expertos de Netexplo. Mi área de experiencia se centra en el ámbito Smart City, con lo que resultan especialmente interesantes todas estas innovaciones bajo la visión transversal que se requiere en la Smart City.

Entre las innovaciones, me alegró encontrar, en la lista, algunas iniciativas que me resultan cercanas, como Veripol, una herramienta desarrollada por el inspector Miguel Camacho, de la Policía Nacional, y doctor en matemáticas, que predice con más de un 90% de efectividad si una denuncia es falsa o verdadera, o This Person Does Not Exist, la IA que es capaz de generar caras que no existen y de la que ya hace meses que estuve hablando sobre ella a través de las redes como una herramienta de alto impacto e interés.

En total 100 innovaciones realmente sorprendentes que seguro van a influir en la sociedad en los próximos años. De estas, sólo 10 pasaron el corte a la final. 10 innovaciones que plantean soluciones en diferentes ámbitos, aunque bien podríamos considerar que las otras 90 también podrían haber sido dignas finalistas.

De estas 10, la ganadora es, sin duda, una demostración de simplicidad en su concepción, pero una apuesta arriesgada por su connotación y, sobre todo, valiente e impactante. I-cut, una aplicación móvil desarrollada por cinco niñas kenianas de 15 a 17 años, que se hacen llamar The Restorers, que trata de combatir la mutilación genital femenina. El valor de desarrollar algo así en el entorno en el que estas chicas innovadoras viven es enorme y representa una demostración de que la creatividad y la innovación no entiende de edad, recursos, banderas ni mercados.

I-cut es una demostración de simplicidad en su concepción, valiente e impactante. Representa una demostración de que la creatividad y la innovación no entiende de edad, recursos, banderas ni mercados.

Pero hubo otras innovaciones que me llamaron especialmente la atención. Una de ellas fue Cutecircuit, una camiseta que permite a una persona sorda sentir música en su piel y experimentar un concierto sinfónico en vivo por primera vez. Pero las aplicaciones van más allá. Esta tecnología puede permitir la conexión sensorial del sonido con el tacto, ayudando a los bailarines a ensayar y a conectar su cuerpo con la música, pero también podría servir para muchas otras aplicaciones de comunicación audio-tacto.

Y la innovación que más interés me despertó fue Biohybrid Robot, que se basa en el nuevo campo de la robótica biohíbrida que implica el uso de tejido vivo dentro de robots, en lugar de solo metal y plástico. Gracias a esta técnica, investigadores de la Universidad de Tokio han creado músculos a partir de células madre de rata que han implantado en un esqueleto robótico, creando un pequeño robot biohíbrido capaz de mover objetos ligeros. Las posibilidades que se abren son muchas, gracias a la combinación de células en robots, invirtiendo el paradigma de invadir el cuerpo humano con tecnología a incorporar células en la tecnología y creando híbridos que aprovechan este potencial. Entre los ejemplos presentados, desarrollar un sistema capaz de detectar seres humanos gracias a la detección de feromonas de los insectos, o la creación de ordenadores basados en neuronas que serían capaces de mejorar la capacidad de pensamiento de las máquinas. Esta innovación me resultó especialmente excepcional.

El futuro que nos espera está lleno de sorpresas y de importantes cambios. Los que no sean capaces de adaptarse, no tardarán en desaparecer. Y no es una cuestión de capacidad, sino de voluntad.

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